Presidente de los Estados Unidos de América

Era 1988 cuando Obama inicio un viaje a África. Inmerso en plena crisis personal y nadando en un mar de dudas acerca de su identidad, se decidió a visitar la tierra de su padre la lejana Kenya. Pero de camino a África se detuvo en Europa, solo y con la única compañía de su mochila. En tres semanas visito París, Londres, Roma, Madrid y Barcelona.
Cuenta que en el trayecto de Madrid a Barcelona que realizo en autobús hizo amistad con un inmigrante senegalés con el que acabo visitando la ciudad condal a pesar de las dificultades que tenían para entenderse. Esa experiencia le marco de un modo significativo como el mismo cuenta en un libro que publico en 1995 "Mientras caminábamos hacia la Rambla, mi impresión era que lo conocía de toda la vida; como si ambos hiciésemos el mismo viaje, aunque hubiésemos partido de lugares opuestos del planeta"
¿Que impresión habría tenido Obama de pasearse en las Ramblas de hoy? No parece que la ciudad este peor pero tampoco mucho mejor. Son muchos los inmigrantes africanos que pueblan la ciudad, y desgraciadamente la mayoría en situación ilegal, abocados a hacer de manteros, camellos o incluso a ejercer la prostitución en pleno centro de Barcelona, como paso con el reciente caso de las nigerianas y la Boqueria.
Con Obama seguimos y nos trasladamos al siguiente y curioso escenario:
Obama Bcn British Africa Bar
Gran vía de les Corts Catalanes 603

Obama no ha vuelto a Barcelona, ni siquiera a España. Su próxima visita oficial sera en 2010. Mientras tanto la Obamania se hace sentir también en la ciudad. Al poco de iniciarse su mandato presidencial apareció en pleno centro un bar llamado Obama.

Quien no corre vuela, debieron pensar sus creadores que no se lo pensaron dos veces a la hora de aprovechar el efecto Obama. A pesar de que no hay ninguna referencia explicita a Barack, lo cierto es que el nombre del local y su decoración africana hacen pensar a todos en el presidente norteamericano.
El bar que no deja de ser un típico pub destinado al publico anglosajón con una decoración mas o menos exótica, permite comer hamburguesas o tomarse cocktails daiquiri rodeado de viejos mapas africanos o cabezas de leopardo en la Gran Vía de las Corts, a tan solo unos metros de Pza Catalunya.
