Bajos de tienda Sephora (Plaza Cataluña con Calle Pelayo)
Vestíbulo de los Ferrocarriles (entrada por Calle Vergara y Calle Pelayo)
“Mi idea era hacer una ciudad subterránea en pleno centro. Tiendas, bares, cines. todo muy bien arreglado. Muy bien iluminado y decorado. El proyecto significaba enlazar la plaza de Cataluña con la de Urquinaona...Y ya ve…, la cosa quedó en un pasillo que no va a ninguna parte”
Así contaba Jaume Sabate Quixal, en una entrevista publicada en 1988, lo que iba a ser la Avenida de la luz y en lo que finalmente acabó tras cincuenta años de existencia. Fueron en su inicio unas galerías lujosas y únicas en Europa y acabaron siendo un centro de decadencia y marginalidad.
Un poco de Luz en la posguerra.
Fue en 1940, en la Barcelona gris de la posguerra, cuando el proyecto fue inaugurado. Sabaté fue su máximo impulsor y arrendatario de la propia Avenida. Era un empresario bien situado en el nuevo régimen (llego a ser distinguido por el propio Franco cuando era cónsul en Tailandia) había

Ocupaban 2000 metros cuadrados ubicados en un túnel de la estación de los ferrocarriles catalanes construido en Plaza Cataluña con motivo de la Exposición Internacional de 1929 y durante un tiempo fueron los mas grandes de Europa y una de las mejores atracciones de Barcelona. Le llamaron avenida por sus pretensiones de convertirse en una de las calles mas largas y anchas de la ciudad, y de la Luz porque representaba bien el lugar iluminado que iba a ser (algo inaudito en una época de fuertes restricciones eléctricas)
Orgullo de la ciudad.
Las obras se iniciaron el 28 de julio de 1940, en un acto presidido por el propio Jaume Sabaté y el General Mugica en el que no faltaron himnos y banderas. En octubre de ese mismo año se inauguraban oficialmente.
Uno de los héroes de la guerra civil y hombre mitificado por el franquismo, el General Moscardo,

Con el tiempo se celebrarían exposiciones de arte colombino, del descubrimiento de América o de soldaditos de plomo, todo en consonancia con la época que se vivía. Poco después (1943) se abrió el Cine Avenida de la Luz, y también llegaron otros imprescindibles como la barbería, el estanco y los bares.
Con el tiempo y con la progresiva mejora económica del país durante los sesenta fueron llegando mas locales como oficinas postales, locales para apostar en canódromos, churrerías, armerías, tintorerías y hasta una tienda donde se encargaban lapidas de cementerio. Aquel era un pequeño mundo subterráneo en el que no faltaba de nada.
Era lugar de visita recomendada para los turistas que llegaban a Barcelona, de padres e hijos, sitio ideal para parejas enamoradas y lugar de paso obligado para muchas personas que huían del calor en verano y del frió en invierno.

Poco a poco el lugar fue degradandose, la llegada de la democracia trajo consigo mas libertad social y menor control policial lo que fue facilitando la llegada de borrachos y vagabundos al lugar y la menor presencia de familias. En pocos años el publico de la galería cambio del todo y fue abandonado por usuarios y autoridades. Progresivamente el lugar se fue convirtiendo en un símbolo de la decadencia de la ciudad.
El Cine Avenida donde antes se veían películas de Walt Disney se convirtió en un Cine X, los lavabos tuvieron que ser cerrados en varias ocasiones pues era común que se hicieran citas en el, mientras que los comercios cerraban, y los pocos que quedaban abiertos solían ser bares o bazares electronicos.
*Foto de una tienda de la Avenida de la Luz totalmente repintada en el vestíbulo de los FFCC
Un buen lugar para acabar borracheras, hoy convertido en una enorme tienda de perfumes.
"La Avenida de la Luz es un buen lugar para acabar borracheras" cantaba Loquillo en una canción que le dedico a las galerías en los años 80 y que simbolizaba bien lo que era en aquellos últimos años de vida, un lugar tomado por los perdedores, borrachos, vagabundos y otros habituales de la Barcelona olvidada.
En 1990 y tras no fructificar varios proyectos para reconvertir la ciudad subterránea para otros usos, acabo cerrando.
Una parte de la Avenida de la Luz esta hoy ocupada por una tienda de perfumes llamada Sephora, en la que aun puede verse la avenida y sus columnas alrededor (invadido por miles de estands de perfumes y maquillaje) otro trozo de la avenida formado por algunas tiendas y el cine esta hoy ocupada por los vestíbulos de entrada a los Ferrocarriles de la Generalitat en la Calle Vergara y Pelayo. Aun pueden verse además de las columnas, algunas de las tiendas repintadas y tapiadas
La Avenida de la Luz fue un lugar con mucho encanto, su ubicación céntrica y lugar de paso para acceder al transporte publico de Plaza Cataluña, ayudaron a situarlo en un sitio privilegiado de la memoria colectiva de muchos barceloneses.